¡Reconozcamos juntos la depresión!
La depresión es una enfermedad tratable que surge por la alteración de los niveles de serotonina, noradrenalina y dopamina. La genética también contribuye al desarrollo de la enfermedad, y puede ser desencadenada por un factor externo, como la pérdida de un ser querido. Una persona que sufre de depresión no puede disfrutar de las alegrías cotidianas de la vida. Tiene un estado de ánimo triste persistente, sentimientos de desesperanza y pérdida del sentido de la vida. Está nervioso, insatisfecho y puede tener pensamientos de muerte o suicidio. Generalmente, una persona así carece de energía y está lánguida. Los ancianos pueden mostrar una expresión facial rígida, movimientos lentos, reacciones o habla ralentizada. El estado psicológico se acompaña de pérdida de apetito, o por el contrario, comer en exceso, dolor de cabeza, de estómago, trastornos digestivos y opresión en el pecho. Si este estado persiste más de 14 días, es necesario buscar ayuda profesional. La depresión a menudo se confunde con la demencia, por lo que es esencial un diagnóstico correcto del paciente.
Cuidado del paciente con depresión
- Comunicación - El cuidado de un paciente con depresión requiere del cuidador gran paciencia y empatía. Se debe abordar a cada paciente de manera individual según sus necesidades y estado de depresión. Acéptelo y demuéstrele su apoyo. Su comunicación debe ser humana y no coercitiva.
- Nuevas actividades, motivación - En la prevención de la depresión, el estrés juega un papel importante. Por ello, es muy importante cambiar los hábitos de la persona cuidada. Se debe comenzar con pequeños pasos y esforzarse cada día más. Salga a caminar con el anciano, lean o escuchen libros motivacionales. Asistan a eventos culturales y recomiéndele nuevas actividades. El contacto social es crucial para que el anciano no se sienta solo.
- Tratamiento adecuado con antidepresivos - Lo más importante para el tratamiento exitoso de la depresión es el uso de antidepresivos. En casos de depresión leve, también puede ayudar la psicoterapia. Sin embargo, lo ideal es combinar ambos tratamientos. Los antidepresivos ayudan a crear un equilibrio de neurotransmisores responsables de la transmisión de señales en las áreas del cerebro que controlan las emociones. Es necesario controlar el uso regular de antidepresivos según la prescripción del médico.